LA GUERRA POR EL CLIENTE YA SE JUEGA EN EL DESCUENTO

Diversos medios especializados y económicos coinciden en que la principal herramienta para captar consumidores dejó de ser el precio publicado en la pizarra y pasó a ser el beneficio obtenido al momento de pagar.

Según relevamientos publicados por Infobae, iProfesional y otros medios, las promociones combinan descuentos propios de las petroleras con acuerdos celebrados con bancos, tarjetas de crédito, billeteras digitales y programas de fidelización, permitiendo reducciones que alcanzan el 30 por ciento del valor de la carga, siempre dentro de determinados topes mensuales.

YPF, por ejemplo, mantiene descuentos por utilización de su aplicación móvil durante la madrugada, beneficios adicionales para quienes utilizan el sistema de autodespacho y acuerdos con entidades financieras que elevan significativamente el ahorro final. Shell, Axion, Puma y otras compañías replican estrategias similares mediante sus propias plataformas digitales y convenios bancarios.

UNA BAJA QUE NO PASA POR LA PIZARRA

Para los consumidores, el resultado práctico es claro: aunque el precio oficial permanezca sin cambios, el importe efectivamente abonado puede ser considerablemente inferior.

Especialistas del sector destacan que estas promociones permiten a las compañías preservar el valor nominal de sus combustibles sin resignar competitividad, segmentando los beneficios según el perfil de cada cliente y los medios de pago utilizados. Se trata de un esquema mucho más flexible que una rebaja uniforme en los surtidores y que, además, favorece la fidelización de usuarios.

EL CONTEXTO EXPLICA LA ESTRATEGIA

La proliferación de descuentos coincide con un escenario de retracción del consumo de combustibles líquidos. La desaceleración de la demanda llevó a las petroleras a profundizar las acciones comerciales para evitar una mayor pérdida de volumen, mientras el mercado permanece atento a la evolución del precio internacional del crudo Brent.

En ese contexto, distintos analistas sostienen que, aun cuando las petroleras decidan trasladar parcialmente la baja del petróleo a los surtidores, buena parte del esfuerzo comercial probablemente continúe canalizándose mediante promociones específicas, consideradas hoy una herramienta más eficiente que una reducción general de precios.

LA REBAJA YA EXISTE, AUNQUE NO FIGURE EN EL CARTEL

En los hechos, el mercado argentino comenzó a experimentar una rebaja del precio de los combustibles, aunque de una manera diferente a la tradicional. En lugar de modificar inmediatamente los valores exhibidos en las estaciones de servicio, las empresas eligieron otorgar descuentos personalizados que premian el uso de aplicaciones, billeteras virtuales y determinados medios de pago.

Así, mientras se espera una eventual reducción oficial en las pizarras impulsada por la caída del precio internacional del petróleo, miles de conductores ya acceden diariamente a valores significativamente menores gracias a una intensa competencia comercial que convirtió a las promociones en el verdadero escenario donde hoy se disputa el precio del combustible.