(ECOMEDIOS) – En diálogo con Eco Medios AM 1220, el presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio de Santiago del Estero, Pedro Llorvandi, trazó un crudo panorama sobre la actualidad de las pequeñas y medianas empresas argentinas y advirtió que la caída del consumo, el aumento permanente de costos y las distorsiones energéticas están llevando al límite a numerosos sectores productivos.

El dirigente empresario describió una economía fragmentada, donde conviven actividades beneficiadas por el contexto internacional con otras que enfrentan serias dificultades para sostenerse. “Hoy existen dos realidades completamente distintas en la Argentina. Hay sectores vinculados a la minería o al petróleo que muestran crecimiento por el clima de negocios internacional, pero del otro lado están las pymes que todos los días pelean para sobrevivir”, remarcó.

Llorvandi sostuvo que la retracción del consumo golpea especialmente a las economías regionales y a las estaciones de servicio, que deben afrontar fuertes aumentos operativos mientras las ventas no logran recuperarse. En ese contexto, alertó que muchas empresas trabajan con márgenes mínimos y con enormes dificultades para mantener el empleo.

Uno de los puntos más críticos señalados por el titular de la cámara santiagueña fue el incremento del precio del gas y su impacto sobre el GNC. Según explicó, el valor del combustible comprimido perdió competitividad pese a que el país posee abundantes reservas naturales. “Resulta difícil entender cómo teniendo gas en cantidades importantes, los costos terminan siendo tan elevados para el consumidor y para las estaciones”, cuestionó.

Además, relacionó esta situación con el escenario internacional y las consecuencias derivadas de los conflictos bélicos que alteraron los mercados energéticos globales. A su entender, muchas de esas variables externas terminaron repercutiendo de manera directa en los precios internos, generando un fuerte desequilibrio financiero para los expendedores.

El empresario también apuntó contra el funcionamiento de ciertos grandes proyectos petroleros y mineros, al considerar que en numerosos casos no existe una integración suficiente de mano de obra local ni un derrame económico proporcional en las comunidades donde se desarrollan las inversiones. “Cuando la riqueza no llega a la gente, aparecen el malestar y la frustración”, afirmó.

Finalmente, Llorvandi pidió construir consensos que permitan “amalgamar las dos Argentinas” y reclamó políticas que contemplen las necesidades de las pequeñas empresas, a las que definió como generadoras genuinas de empleo y motor indispensable de las economías regionales. Según planteó, escuchar la voz de los empresarios pymes resulta clave para comprender la magnitud de la crisis y encontrar soluciones sostenibles para el sector productivo.

(SURTIDORES) – El especialista de larga trayectoria, analizó junto a expendedores las transformaciones que impactan en el sector. También se refirió a impuestos, costos operativos, empleo y competencia comercial.

La Cámara de Expendedores de Santiago del Estero reunió a operadores de la actividad para escuchar la exposición del economista y empresario PyME Gustavo Lázzari, quien desarrolló un diagnóstico sobre el momento que atraviesa el país y las consecuencias que ya comienzan a sentirse en empresas ligadas al movimiento diario del consumo y la producción.

La convocatoria tuvo como eje central conocer de qué manera el nuevo rumbo impulsado por el gobierno nacional puede modificar el funcionamiento de las pequeñas y medianas compañías, particularmente aquellas vinculadas al expendio de combustibles, donde la caída de ventas, el aumento de costos fijos y las dificultades financieras condicionan la actividad desde hace meses.

Durante el encuentro, el especialista hijo de la famosa ama de casa, “Lita” de Lázzari sostuvo que el empresariado ingresó en una etapa donde el manejo interno de cada firma tendrá un peso mucho mayor que en períodos anteriores. Según explicó a Surtidores, durante años muchas PyMEs sobrevivieron intentando adaptarse a regulaciones cambiantes, inflación elevada y distorsiones impositivas, mientras que ahora el desafío radica en alcanzar productividad y administración eficiente.
Luego de que se hiciera pública la decisión de la Secretaría de Energía, de modificar el precio de los combustibles, que habían sido congelados por 90 días según lo dispuesto por el Decreto 566, las repercusiones y críticas de los analistas no se hicieron esperar.

“El empresario argentino pasó décadas mirando qué impuesto vencía o cómo cubrirse de la inflación. Lo que viene exige otra mentalidad: controlar gastos, cuidar capital de trabajo y mejorar el funcionamiento operativo”, expresó frente a los estacioneros santiagueños.

Uno de los puntos que atravesó la charla estuvo relacionado con la necesidad de sostener estructuras laborales aun en momentos de menor actividad. Lazzari, propietario de una PyME con una importante cantidad de trabajadores, trazó similitudes entre la industria y las Estaciones de Servicio al considerar que ambos sectores absorben gran volumen de empleo formal y deben afrontar costos permanentes aun cuando las ventas pierden ritmo.

En ese sentido, indicó que las compañías más ordenadas financieramente serán las que logren atravesar el período de transición con menor deterioro. Remarcó además que las tasas de interés continúan afectando severamente el financiamiento cotidiano y condicionan inversiones necesarias para modernizar instalaciones, ampliar servicios o incorporar tecnología.

“La rentabilidad ya no va a aparecer solamente por inercia inflacionaria. Hay que administrar mejor cada unidad del negocio”, señaló a este medio el especialista y agregó que la etapa que viene obliga a manejar mejor cada peso del negocio.

Otro de los ejes desarrollados durante la jornada giró alrededor de la competitividad. Lazzari consideró que la apertura económica obligará a numerosos sectores a revisar estructuras históricas y abandonar esquemas poco eficientes que durante años quedaron protegidos por regulaciones o distorsiones de precios. Frente a ese panorama, recomendó fortalecer áreas vinculadas a atención al cliente, control de stock, consumo energético y diversificación comercial.

Dentro de esa mirada, planteó que las Estaciones de Servicio deberán profundizar unidades complementarias como tiendas de conveniencia, gastronomía, logística o servicios anexos para generar ingresos adicionales en un contexto donde el despacho de combustibles todavía muestra altibajos.

El economista también se refirió al peso de la carga tributaria sobre las pequeñas empresas y sostuvo que gran parte de las dificultades que enfrentan se originan en la acumulación de impuestos nacionales, provinciales y municipales. Según afirmó, una eventual simplificación administrativa permitiría liberar recursos destinados actualmente a sostener costos burocráticos.

Sobre ello, el entrevistado agregó a este medio que “la PyME argentina trabaja demasiadas horas para sostener obligaciones que no agregan valor productivo” y aseguró que la desaceleración inflacionaria y la pérdida de poder adquisitivo generan compras más racionales y obligan a los comercios a mejorar las estrategias de fidelización, promociones y segmentación de clientes. Aplicado al expendio minorista, señaló que el automovilista empezó a seleccionar más cuidadosamente dónde cargar combustible y dónde realizar consumos complementarios.
A su turno el presidente de CEPASE, Pedro Llorvandi dijo que los asistentes valoraron especialmente el enfoque práctico desarrollado por el economista y la posibilidad de debatir problemáticas comunes a distintas actividades productivas. “Los asociados quedaron muy conformes con la experiencia compartida por el experto en temas económicos vinculados a la cotidianeidad de los empresarios”, sostuvo el dirigente.

Llorvandi agregó que el análisis permitió abrir una discusión sobre el mediano plazo y las condiciones que podrían favorecer cierta recuperación económica. “Nos planteó una perspectiva hacia adelante donde coincidimos en que hay que sostener este período complejo porque empieza a observarse un leve movimiento favorable en algunos indicadores”, indicó finalmente.

Lazzari transmitió finalmente un mensaje orientado a la adaptación empresaria frente a un mercado con mayores exigencias operativas. Según resumió ante los estacioneros, el país atraviesa un cambio profundo en la manera de hacer negocios y eso obligará a muchas firmas a dejar atrás mecanismos defensivos para enfocarse en productividad, administración y planificación.

(SURTIDORES) Cámaras empresarias comenzaron a trabajar junto a operadores de todo el país en una revisión técnica de los contratos firmes de abastecimiento. El objetivo apunta a determinar cuánto volumen de capacidad quedó ocioso durante los últimos años para adecuar los cargos a la demanda real.

Estaciones de GNC quieren renegociar la capacidad contratada con las distribuidoras de gas
La mayoría de las estaciones afrontan costos elevados por capacidad contratada que finalmente no utilizan
El comportamiento que viene mostrando el mercado del GNC durante los últimos años abrió un nuevo frente de discusión entre las Estaciones de Servicio y las distribuidoras de gas. Frente a un escenario donde gran parte de los operadores mantiene volúmenes de despacho similares desde hace tiempo, las cámaras empresarias comenzaron a elaborar una estrategia destinada a revisar uno de los componentes que más peso tiene dentro de la estructura operativa del negocio: la reserva de capacidad asociada a los contratos firmes de abastecimiento.

En diálogo con Surtidores, el presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio de Rosario, Juan Manuel Rumin, explicó que comenzaron a evaluar un esquema de asistencia técnica para que cada operador pueda reconstruir el historial de reservas abonadas durante los últimos años y compararlo con el consumo efectivo registrado. La intención consiste en elaborar un análisis puntual de cada caso y, a partir de esa información, abrir conversaciones con las distribuidoras para presentar contrapropuestas contractuales ajustadas a la realidad operativa de cada estación.
Los nuevos contratos traerán más control, digitalización total y un abastecimiento cada vez más concentrado en la Cuenca Neuquina, con impacto directo en la operatoria diaria de las estaciones.
“Estamos analizando asesorar a las estaciones para que hagan un historial de toda la reserva pagada en las facturas de contratos firmes y, a partir de ahí, elaborar un cálculo puntual de cada situación”, señaló el dirigente empresario, quien remarcó que actualmente existen establecimientos que afrontan costos elevados por capacidad contratada que finalmente no utilizan.

Dentro del esquema vigente, los contratos firmes garantizan abastecimiento aun cuando el sistema gasífero entra en tensión por el incremento del consumo residencial durante el invierno. A cambio de esa prioridad, las estaciones deben pagar una reserva permanente de capacidad calculada sobre determinado volumen comprometido. El problema, según sostienen desde las cámaras empresarias, es que muchos de esos parámetros quedaron desactualizados frente a la realidad actual y generan costos que, en numerosos casos, dejaron de guardar relación con el nivel efectivo de despacho.

El dirigente explicó que el nuevo relevamiento permitirá detectar situaciones muy diferentes entre estaciones con altos niveles de suministro y otras donde el volumen descendió significativamente respecto de las proyecciones iniciales. Por ese motivo, consideran que una negociación uniforme para todo el país resultaría insuficiente y sostienen que cada operador necesitará un análisis técnico específico para discutir nuevas condiciones con las distribuidoras.

La discusión también se desarrolla junto con otra iniciativa impulsada por las entidades empresarias, orientada a gestionar ante organismos nacionales un esquema que permita a todas las estaciones operar mediante contratos firmes, aunque sin asumir un cargo fijo de reserva. La propuesta apunta a reducir asimetrías entre operadores y limitar el impacto de las restricciones estacionales aplicadas sobre contratos interrumpibles.
Ante el regreso de las limitaciones de abastecimiento en algunas regiones, desde la Cámara de Expendedores de GNC explicaron que volcarse a un sistema ininterrumpible permite mantener operativas a las estaciones durante los períodos de mayor consumo.
Ese planteo comenzó a tomar fuerza luego de que numerosas estaciones migraran hacia modalidades interrumpibles para aliviar costos operativos. Aunque ese sistema reduce gastos mensuales, también deja a las bocas de carga expuestas a limitaciones temporarias cuando el sistema energético necesita priorizar hogares, hospitales y servicios esenciales.

“Ahora estamos recopilando información de distintas regiones del país para tener parámetros comparativos sobre reservas contratadas, niveles de despacho y capacidad realmente utilizada. Todo este trabajo apunta a transitar esta etapa hasta que logremos eliminar definitivamente el sistema de reserva de capacidad y todas las estaciones puedan operar bajo contratos firmes sin afrontar ese costo fijo”, concluyó Rumin.

(Agenda Energetica) – En el marco de una recorrida institucional realizada en la planta de Santa Fe Bio, ubicada en San Lorenzo, provincia de Santa Fe, autoridades, funcionarios, legisladores, representantes de instituciones, organismos y medios de comunicación conocieron los avances del proyecto impulsado por YPF y Essential Energy Holding para reconvertir la histórica ex Refinería San Lorenzo en una biorrefinería orientada a la producción de SAF (Sustainable Aviation Fuel) y HVO.

La actividad oficial fue encabezada por Horacio Marín, CEO y presidente de YPF, y Federico Pucciariello, CEO de Essential Energy Holding, quienes destacaron el impacto industrial, productivo y regional de la iniciativa. Durante la recorrida, Marín sostuvo que el proyecto permitirá recuperar un activo industrial que permanecía sin actividad desde 2018 y generar nuevas oportunidades de desarrollo para la región. Además, señaló que, una vez finalizadas las dos etapas previstas, Santa Fe Bio podría alcanzar exportaciones por hasta USD 600 millones anuales.

Por su parte, Pucciariello remarcó que el objetivo es transformar el predio en una planta modelo para la producción y exportación de combustibles renovables elaborados a partir de materias primas no fósiles, consolidando a San Lorenzo y a la provincia de Santa Fe como un polo estratégico para la transición energética y los biocombustibles avanzados en Latinoamérica.

Santa Fe Bio S.A. es la compañía conformada en partes iguales por YPF y Essential Energy Holding, grupo empresario con trayectoria en biocombustibles y energías renovables. El proyecto contempla dos etapas: una primera fase vinculada a la instalación de una planta de pretratamiento de materias primas de origen vegetal y animal, y readecuación integral del activo industrial, y una segunda etapa destinada a la construcción de la biorrefinería para la producción de combustibles sostenibles para aviación.

Juan Facciano, miembro del Directorio de Santa Fe Bio, explicó que la primera etapa ya se encuentra en ejecución desde enero y contempla una inversión superior a los USD 70 millones, con más de USD 40 millones ya comprometidos. Además, indicó que el proyecto registra actualmente un avance cercano al 30%.

Facciano también confirmó que Santa Fe Bio trabaja para concretar entre junio y agosto la salida del primer embarque de materias prima de origen renovable desde el complejo industrial, con volúmenes estimados de entre 10.000 y 12.000 toneladas por barco y una frecuencia proyectada de embarques cada 45 o 60 días.

Tras las declaraciones del secretario de Trabajo, Julio Cordero, en defensa del proyecto oficial, el presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio de Jujuy, Hugo Moisés, analizó el impacto de la reforma laboral y sostuvo que una actualización del marco normativo podría favorecer la registración de trabajadores en el interior del país sin afectar derechos adquiridos.

El secretario de Trabajo de la Nación, Julio Cordero, defendió la reforma laboral impulsada por el Gobierno al asegurar que “no hay detrimento de los derechos esenciales de los trabajadores” y que el proyecto busca adaptar las normas vigentes a los nuevos modelos productivos, con el objetivo de promover el empleo y el desarrollo colectivo.

En ese contexto, Hugo Moisés, presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio de Jujuy, expresó su mirada sobre la iniciativa y consideró que la legislación laboral actual “quedó antigua” frente a la realidad que atraviesan muchas Estaciones de Servicio, en especial aquellas que no operan bajo contrato de bandera.

Según explicó, uno de los principales aportes que podría traer la reforma es la posibilidad de avanzar en una mayor formalización del empleo. “Las estaciones blancas podrían regularizar a una parte importante de sus trabajadores, algo que hoy resulta complejo con el esquema vigente”, señaló en diálogo con Surtidores.

El estacionero sostuvo que la diferenciación de los convenios colectivos de trabajo sería un punto clave para el sector. A su entender, permitiría contemplar las distintas realidades económicas de las estaciones del interior, muchas de las cuales tienen bajo volumen de ventas y operan con márgenes muy ajustados.

En ese sentido, remarcó que no se trata de quitar derechos laborales, sino de generar un marco que contemple las particularidades regionales. “Cada zona del país tiene su propia dinámica y no se le puede exigir lo mismo a una estación del interior profundo que a una ubicada en una gran ciudad”, afirmó.

Otro de los aspectos que destacó el dirigente jujeño es el impacto de la litigiosidad laboral. Advirtió que la denominada “industria del juicio” se transformó en un riesgo concreto para la continuidad de muchas estaciones, aun cuando cumplen con la normativa vigente.

Finalmente, el empresario subrayó que el debate debe darse con cautela y a la espera del texto definitivo de la reforma. En esa línea, sostuvo que una actualización de la ley laboral podría aportar previsibilidad al empleador, proteger el empleo y fortalecer la sustentabilidad de todo el sector expendedor del país.

Descubre cómo afecta esta nueva normativa al día a día de los conductores.

Desde enero de 2026, cargar combustible en los Estados Unidos dejó de estar supeditado únicamente al precio por litro o por kilovatio. Las estaciones de servicio ya comenzaron a mostrar una nueva información obligatoria en los surtidores que consiste en el costo medio estimado por cada 100 kilómetros recorridos, según el tipo de energía utilizada.

El objetivo de este cambio es ofrecer datos más claros y comparables para los conductores en un contexto de creciente diversidad de opciones de movilidad.

La medida, que rige en todo el país, se suma al valor tradicional del combustible y apunta a traducir el gasto energético a un dato más cercano a la experiencia real de conducción. De esta forma, el usuario no solo ve cuánto paga al momento de cargar, sino también cuál es el impacto económico concreto de recorrer una determinada distancia en su día a día.
Según informó Trackography, la nueva información debe aparecer directamente en el surtidor, en un lugar visible, y no en carteles secundarios. Hasta ahora, los precios se expresaban en distintas unidades según el tipo de energía: litros para gasolina y diésel, kilovatios hora para vehículos eléctricos y otras medidas para combustibles alternativos, lo que dificultaba la comparación directa.

Con la nueva normativa, todas las opciones deberán incluir también una escala común: el costo por cada 100 kilómetros. La estimación se basa en consumos estandarizados y permite comparar, por ejemplo, cuánto cuesta recorrer la misma distancia con gasolina, diésel, electricidad u otras alternativas disponibles en la estación.

La operación de una estación de servicio combina exigencias comerciales con estándares de seguridad cada vez más estrictos. Manejo de combustibles, control de personal, cumplimiento normativo, registros obligatorios y auditorías permanentes forman parte de una rutina que genera un volumen creciente de información. En ese contexto, la inteligencia artificial comienza a consolidarse como una herramienta concreta para ordenar datos, reducir errores y mejorar la toma de decisiones en el sector.

Lejos de aplicaciones futuristas, la adopción de IA en estaciones de servicio empieza, en muchos casos, por la automatización de procesos cotidianos. Partes diarios, reportes de incidentes, permisos de trabajo, controles de elementos de protección personal, inspecciones internas y requerimientos regulatorios siguen dependiendo en gran medida de carga manual, planillas y validaciones posteriores, con el consiguiente consumo de tiempo operativo y riesgo de inconsistencias.

Ese esquema, habitual en muchas bocas de expendio, no solo recarga a los equipos, sino que también demora la detección de desvíos y la adopción de medidas preventivas. Es allí donde la inteligencia artificial muestra su impacto más inmediato: ordenar la información, procesarla en tiempo real y convertirla en alertas y acciones concretas para el responsable de la estación.

Uno de los usos más relevantes es la gestión de incidentes y eventos de seguridad. Frente a una situación anómala —desde un derrame menor hasta un accidente laboral—, sistemas basados en IA permiten analizar antecedentes similares, evaluar condiciones operativas y colaborar en la definición de acciones correctivas, facilitando el análisis de causa raíz y el seguimiento posterior.

Algo similar ocurre con el control en playa y áreas operativas. Tecnologías de visión por computadora hacen posible verificar el uso correcto de equipos de protección personal, detectar desvíos en tiempo real y generar alertas tempranas. A esto se suman herramientas de voz a texto que simplifican la carga de reportes desde el lugar de trabajo, sin interrumpir tareas críticas y mejorando la calidad de la información desde su origen.

Con la información estructurada, la IA avanza hacia modelos de predicción que permiten identificar patrones, repeticiones o combinaciones de factores que elevan el riesgo operativo. De este modo, la gestión de la seguridad deja de ser reactiva y comienza a apoyarse en datos anticipados, con recomendaciones accionables para el operador o el empresario estacionero.

Sebastián Rinaldi, especialista en inteligencia artificial aplicada a operaciones y fundador de la firma tecnológica Laburen.com, sostuvo que en actividades sensibles como las estaciones de servicio “la IA no puede limitarse a mostrar datos, sino que debe integrarse al trabajo diario y asistir en la toma de decisiones operativas”. En ese sentido, remarcó que el valor de estas herramientas aparece cuando “se hacen cargo de tareas repetitivas y liberan a los equipos para enfocarse en control, prevención y criterio”.

Si bien la velocidad de avance tecnológico supera a la de adopción en el sector, desde el ámbito técnico coinciden en que el camino más sólido no pasa por soluciones complejas, sino por automatizar primero aquello que hoy consume tiempo, genera fricción y tiene impacto directo en la seguridad y la eficiencia operativa.

Para las estaciones de servicio, el desafío y la oportunidad están planteados. Transformar datos operativos en decisiones concretas, reducir tareas manuales y anticipar riesgos puede marcar la diferencia en un entorno cada vez más exigente en materia regulatoria, operativa y de responsabilidad empresaria.

El proyecto que comenzará a ser tratado en el Senado a partir del 2 de febrero, reavivó el interés de las Estaciones de Servicio por el impacto que los cambios propuestos pueden tener sobre las ART, los seguros obligatorios y las coberturas vinculadas al trabajador.

El debate en torno al proyecto de reforma laboral presentado por el Gobierno nacional y que ingresará al Senado desde el 2 de febrero vuelve a poner en agenda a las Estaciones de Servicio un sector con fuerte dependencia del empleo formal. En ese marco, los operadores analizan cómo las modificaciones previstas pueden incidir en la estructura de costos y en el sistema de seguros asociados a la relación laboral.

“El proyecto de reforma laboral introduce modificaciones que impactan directamente en el esquema asegurador y en la forma en que las Estaciones de Servicio administran su personal”, explicó Marcelo Deve, especialista en seguros, en declaraciones a Surtidores. Según indicó, el nuevo marco obligará a los operadores a revisar coberturas, costos y modalidades de protección.

Uno de los puntos centrales es la posibilidad de implementar un Seguro de Cese Laboral como alternativa al sistema tradicional de indemnización por despido. Este mecanismo, basado en aportes mensuales y con participación del mercado asegurador, apunta a ordenar el costo laboral. “Para una Estación de Servicio, significa transformar una contingencia incierta en un costo mensual planificado, algo clave para una PyME”, sostuvo Deve.

En relación con las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo, el proyecto busca establecer criterios técnicos más homogéneos para la determinación de incapacidades. Fernando Tornato, perito y docente, señaló a Surtidores que “la utilización de parámetros más claros aporta previsibilidad y ayuda a reducir conflictos, algo especialmente importante en actividades operativas como las Estaciones de Servicio”.

La reforma también incorpora la figura de colaboradores independientes que quedan fuera del régimen obligatorio de ART, lo que vuelve más relevantes las coberturas alternativas. “En estos casos, los seguros de accidentes personales cumplen un rol complementario, pero es necesario comprender bien sus alcances”, explicó Tornato.

Los seguros de vida obligatorios y los previstos en convenios colectivos continúan vigentes, aunque el contexto inflacionario y los cambios en las modalidades de contratación obligan a revisar las sumas aseguradas. Para las Estaciones de Servicio, este punto resulta clave a la hora de garantizar coberturas acordes a la realidad salarial.

Desde la mirada del mercado asegurador, las modificaciones propuestas impulsan el desarrollo de productos más ajustados a la realidad de las PyMES. Para el sector, esto implica contar con herramientas que integren cobertura laboral y previsión de costos. “El seguro pasa a ser una herramienta de gestión y no solo un requisito formal”, afirmó Tornato.

Como conclusión, Marcelo Deve y Fernando Tornato coincidieron en que el proyecto de reforma laboral plantea un reordenamiento del vínculo entre empleo y seguros. Para las Estaciones de Servicio señalaron, el desafío será informarse, revisar sus coberturas y utilizar el sistema asegurador como un apoyo concreto para una administración laboral más previsible y ordenada.

La nueva ley que debatirá el Congreso en estos días para regular el empleo, incorpora cambios tributarios de interés para los estacioneros. Nuevas alícuotas de contribuciones patronales, una baja en el aporte a la obra social, la creación de un fondo para desvinculaciones y un régimen de regularización con quitas mínimas del 70 por ciento.

Mientras el debate público suele concentrarse en los aspectos más visibles de la llamada “reforma laboral”, en el articulado del proyecto se esconde un capítulo clave para las Estaciones de Servicio: el tributario. Así lo advirtió el tributarista Diego Fraga, en diálogo con Surtidores, al poner el foco en las modificaciones sobre cargas sociales que, de aprobarse, tendrán un efecto directo en la estructura de costos del sector.

“Hay una parte bien tributaria de la reforma que le pega de lleno a las Estaciones de Servicio”, explicó el especialista, al analizar el esquema de contribuciones patronales que propone la iniciativa. Según detalló el entrevistado, se establecen dos alícuotas diferenciadas: una del 17,40 por ciento para empleadores privados cuya actividad principal encuadre en Servicios o Comercio y cuyas ventas anuales superen el tope de empresa mediana tramo 2, y otra del 15 por ciento para el resto de los empleadores privados.

En la práctica, el experto impositivo señaló que muchas Estaciones de Servicio podrían quedar alcanzadas por la alícuota más alta, dependiendo de su facturación anual y de cómo sean encuadradas por la autoridad de aplicación. “Ahí aparece un punto sensible, porque no es lo mismo tributar 15 que 17,40 por ciento en un negocio de márgenes ajustados”, advirtió.

Otro de los cambios relevantes se da en materia de obra social. El proyecto sustituye el esquema vigente de la Ley 23.660 y fija una contribución patronal del 5 por ciento. De acuerdo al análisis de Fraga, la lectura práctica es una baja respecto del 6 por ciento actual, aunque aclaró que habrá que ver cómo se articula el nuevo sistema y cuál es el impacto real sobre el costo laboral total.

Uno de los puntos más novedosos es la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), pensado para cubrir obligaciones típicas de las desvinculaciones laborales. Este fondo se financiaría con una contribución mensual obligatoria del 3 por ciento sobre la base SIPA. Según explicó el entrevistado, la reglamentación podría canalizar el pago a través de ARCA, el nuevo organismo recaudador.

En ese marco, el especialista destacó un aspecto que puede resultar atractivo para los empleadores: quienes cumplan con el aporte al FAL accederían a una reducción de tres puntos porcentuales en la contribución patronal al SIPA. “Es un esquema de ida y vuelta, con controles de ARCA, que habrá que analizar finamente para ver si compensa o no”, sostuvo el experto impositivo.

La iniciativa también incluye un régimen de regularización laboral, denominado PER, que habilita a blanquear empleo no registrado o deficientemente registrado. El entrevistado explicó que la ley fija un piso claro: la reglamentación deberá contemplar condonaciones que no pueden ser inferiores al 70 por ciento de lo adeudado, además de beneficios accesorios que dependerán del diseño final.

Para Fraga, este punto puede representar una ventana de oportunidad para el sector, históricamente atravesado por tensiones en materia laboral y fiscal. Sin embargo, advirtió que todo dependerá de cómo se instrumente la reglamentación y del grado de previsibilidad que otorgue el nuevo esquema.

(Fuente Conistas Del Mundo) – El violento tornado que azotó Frías el 30 de noviembre dejó un panorama desolador: techos arrancados, postes caídos, barrios enteros sin luz, agua ni comunicación. En medio de la emergencia, una estación de servicio local se transformó en un punto clave para coordinar la ayuda y sostener a los vecinos.

En cuestión de instantes, una feroz tormenta con ráfagas superiores a los 100 km/h y caída de granizo arrasó la Ciudad de la Amistad, provocando la voladura de techos, la caída de árboles y el corte total de los servicios esenciales. Vecinos describieron que las chapas volaban y los troncos caían sin control, generando angustia y pánico a su paso.

La madrugada se volvió una pesadilla: oscuridad absoluta, familias incomunicadas y una ciudad paralizada por la fuerza de la naturaleza.


Un faro en la oscuridad: la estación que no se apagó

En ese escenario caótico, una estación de servicio local —propiedad de Pedro Llorvandi— resistió mejor que el resto. Aunque también sufrió daños, contaba con grupo electrógeno propio, lo que le permitió mantener la energía y transformarse en un refugio improvisado para cientos de vecinos.

Desde allí, además, se montó el comité de crisis encabezado por las autoridades municipales y con la participación de las fuerzas vivas de la ciudad, que coordinaron la asistencia, la remoción de escombros y la distribución de insumos básicos.

Como teníamos grupo electrógeno propio, pudimos sostener la tarea de apoyo logístico y que los vecinos carguen combustible, recarguen sus celulares y accedan a internet”, destacó Llorvandi en diálogo con este medio.


Días difíciles, respuesta inmediata

A la devastación inicial se sumó una intensa lluvia de 55 milímetros que complicó aún más los trabajos de recuperación y la normalización del servicio de agua potable.

A pesar de todo, en apenas tres días el 75% de los servicios esenciales fue restituido, gracias al esfuerzo del municipio —con la coordinación del secretario de Gobierno, Sebastián Salim, y del subsecretario de Defensa Civil, Mario Guzmán— y al apoyo de comunas vecinas que enviaron maquinaria y personal para colaborar con la limpieza y los arreglos.


Reconstruir lo perdido

Aunque la ciudad volvió a ponerse en movimiento, la herida aún duele: numerosas familias perdieron techos, electrodomésticos y en algunos casos sus hogares completos. El acompañamiento estatal y la solidaridad de la comunidad están siendo determinantes para que nadie quede atrás.

Porque si algo dejó claro el tornado es que, cuando la fuerza del viento arrasa, la fuerza de un pueblo unido puede más. Entre los restos de lo que voló, Frías encontró un motivo para seguir adelante: cuidarse entre todos. Y en esa misión, cada espacio que resistió —como la estación de servicio que se volvió punto de encuentro y de apoyo— fue más que un lugar: fue esperanza.