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Al respecto, brindó su perspectiva el secretario de la Cámara de Expendedores (Cecha) Pedro Llorvandi, además de algunos detalles. (Nuevo Diario Santiago del Estero)

uego del último acuerdo dado hace unas semanas atrás entre el Gobierno nacional y las petroleras para mantener un incremento del 4% mensual en combustibles, la situación para las estaciones de servicio no es la mejor y algunas ya han cerrado, otras no ven otra salida que esa y el camino de la subsistencia se remarca más. A pesar de que el contexto actual desalienta a algunos expendedores, siguen en la lucha, pero la temporada de cosecha baja y poca demanda de combustible, marca un alerta en el sector que incluso, ve afectado a puestos de trabajo potenciales.

Sobre esta situación, Pedro Llorvandi, secretario de la Cámara de Expendedores (Cecha), brindó un análisis: “La situación es complicada, porque venimos manejando números que ya les hicimos llegar y saber a CGT de la Nación, con una disminución importante que va a haber a partir luego de abril y que ya se van a conocer las cifras, y el impacto, de los litros de venta de combustible en estaciones de servicio a nivel país. Esta disminución considerable de la venta de litros de combustible en la Argentina está dado por dos factores”.

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A su vez, explicó que el primer elemento tiene que ver con una caída entre 35 y 40 puntos, una proyección realizada desde el Gobierno nacional, en lo que se refiere a cosecha gruesa. “Si se plantea esta caída, es proporcionalmente lo mismo en caída de venta de combustibles, es decir un 35% o 40% menos de camiones en las rutas, de carga de combustibles, de maquinarias agrícolas que no van a trabajar, tractores que no se van a mover, mano de obra que se va a ver afectada y nosotros las estaciones de servicio, las principales afectadas, después del hombre de campo”, explicó.

En cuanto al segundo factor, dijo que “hay un acuerdo de precios entre el Gobierno nacional y las petroleras, nosotros no tenemos ningún problema con eso, pero necesitamos equilibrar la situación y luchar por nuestros ingresos. Prácticamente, tenemos congelados nuestros ingresos porque venimos corriendo atrás de los aumentos que hay. Y te hablo teniendo como pauta lo que marca el Indec nacional. Este acuerdo de precios hasta agosto han pactado un aumento de precios del 4% mensual, sin embargo el Indec está desde febrero y marzo un 7% de inflación”.

“Nosotros hemos hecho un arreglo hasta agosto o septiembre, con el Sindicato un aumento del 30% en sueldos y vamos a recibir 16%, desde arranque ya tenemos un importante diferencial entre el aumento que vamos a darle a los empleados y lo que nosotros vamos a recibir. Y si proyectamos la inflación que hay en el país, nos vamos a quedar cortos, se va a quedar el sueldo del empleado de estaciones de servicio también corto”, destacó.

Según informes realizados desde Cecha ya cerraron alrededor de 40 estaciones de servicio en los últimos 8 meses. “Yo creo que la fecha que se ha tomado, agosto, es un poco el caminar político y cómo sigue el resto. Las estaciones de servicio no podemos seguir en el camino de perder 20 puntos de rentabilidad por año”, indicó.

Cabe agregar que, según el acuerdo del incremento del 4% mensual, esto se el 15 de cada mes por lo cual se efectivizará el próximo lunes en las estaciones de servicio de todo el país.

“Esto tarde o temprano va a terminar con el cierre inminente de estaciones”

En otra instancia del diálogo con Pedro Llorvandi, indicó: “Hasta el mes de diciembre que hemos hecho los acuerdos, con extensión hasta el mes de marzo cerramos las paritarias del año, y ahora ya tenemos cerrada la paritaria del año pasado que venció el 30 de marzo. Estamos en paritaria nueva. Venimos dando en estos últimos 24 meses, casi 40% menos la diferencia que tenemos en nuestro porcentaje de venta de combustibles. Pero, a toda nuestra estructura de costos, el salario de los trabajadores es fundamental. Pero aparte de eso, la gente tercerizada, el equipamiento, el equipo técnico y demás”.

“El problema es que nosotros no estamos recibiendo nuestros ingresos ligados a lo que es la inflación que marca el Indec nacional. Entonces ese descalce, tarde o temprano va a terminar con el cierre inminente de algunas estaciones de servicio, y otras, en una delicada situación para poder seguir adelante”, sostuvo.

Por último, añadió que en las fronteras del país con los demás países vecinos se ve claramente la situación. Porque se ven filas de casi 2 kilómetros de vehículos para carga de combustibles, filas de 7 a 8 horas. “En los polos fronterizos, lo que pasa es que el uruguayo decide venir a cargar aquí por el 40% menos que en su país. Esto es lo que pasa hoy, y no podrá resistir mucho más esta situación”.

“Algunos me preguntan cómo están haciendo algunos estacioneros para seguir adelante. Hay muchos colegas que están poniéndole dinero de otros negocios que tienen para mantener el de las estaciones de servicios, y los que no tienen otros negocios, se están endeudando. No se ve un cierre masivo porque hay un aguante todavía en la gente”, concluyó.

Secretaría de Energía informó el cierre de más de 40 bocas durante el último año. Desde el sector expendedor señalaron que la ecuación deficitaria de la rentabilidad es una de las principales causas y plantearon que podría haber más puntos que aún no notificaron la baja. (FUENTE SURTIDORES)

Los ingresos del sector estacionero cada día se encuentran más comprometidos, producto de la regulación de los precios de venta de los combustibles y que los costos operativos que afrontan las bocas de expendio se mantienen a la alza, conforme al índice inflacionario nacional.

Y en este contexto, el segmento de las denominadas Estaciones Blancas es uno de los más afectados, ya que sufre una serie de dificultades originadas en la escasez de producto y un valor de surtidor poco atractivo respecto de las petroleras de bandera.

Tal es así que, en el transcurso del último año, cerraron 45 establecimientos sin bandera, un segmento que hoy en día apenas supera los 1000 negocios, de los cuales 784 sólo despachan combustibles líquidos y las 218 restantes son duales, de acuerdo a información de la Secretaría de Energía de la Nación.

El relevamiento da cuenta que en 15 jurisdicciones disminuyó el número de bocas de expendio de estas características. La mayor pérdida se registró en la provincia de Buenos Aires, donde se dieron de baja 19 puntos operativos, seguido por Entre Ríos, Formosa y Neuquén (5 cada una). Mientras que en Catamarca (4), La Rioja (1), Santa Fe (2) y Santiago del Estero (5) fueron los únicos sitios donde hubo nuevas incorporaciones.

Guillermo Lego, gerente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina (CECHA), conversó con surtidores.com.ar y apuntó a que la ecuación deficitaria de la rentabilidad es una de las principales causas de tal cantidad de cierres.

“Evidentemente con los costos crecientes no se vende la cantidad suficiente para afrontar los gastos operativos; sumado a que también afectó los percances de la sequía, dado que las expendedoras blancas del interior del país tenían utilidad para la venta de gasoil, principalmente en el agro”, sostuvo.

“Asimismo, las petroleras están un poco reacias a entregar productos y así como imponen cupos a las Estaciones de Servicio de su bandera, cada vez más retringen el combustible a los distribuidores que entregan a las blancas, por lo que éstas tampoco tienen producto. Y si a eso se agregan los incrementos salariales y que los precios se mantienen congelados, la situación empeora aún más”, añadió.

De todos modos, Lego planteó que podría haber más bocas de expendio blancas cerradas que hasta el momento no están informadas oficialmente, ya sea porque se trata de una clausura momentánea o porque el gasto de la remediación de suelo necesario resulta difícil de afrontar.

“El cierre temporal de 12 meses implica la realización de un tratamiento con los tanques para que no haya contaminación. Mientras que el permanente incluye su quita de los tanques y la auditoría que analiza el estado de la tierra”, explicó.

“Y si bien es razonable que se pida, la realidad es que cumplir con todo ese proceso representa un costo enorme. Es decir que, si la Estación de Servicio cerró porque llegó a su límite, quizás tampoco puede afrontar ese gasto para normalizar la situación, por lo que más de uno no realiza la clausura formal que exige la Secretaría de Energía”, complementó el gerente de CECHA.