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Fuentes del mercado indicaron que la suba contemplará el incremento del impuesto a los combustibles, la devaluación mensual y el ajuste de biocombustibles .

Los precios de las naftas y el gasoil aumentarán entre un 3% y un 4% desde este lunes, tras la decisión del Gobierno de atenuar la suba en el impuesto a los combustibles para no trasladar una mayor presión a la inflación.

La actualización en los valores que reflejarán los surtidores a partir del 1 de julio, responde al incremento parcial en el impuesto a los combustibles líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC) de apenas el 1%, junto a la devaluación mensual del 2% del dólar y al último ajuste en el precio de los biocombustibles autorizado por la Secretaría de Energía.

(AMBITO FINANCIERO) – El ministro de Economía decidió trasladar al surtidor apenas 1%. El resto de la suba se dará por la devalución mensual del 2% y el incremento de los biocombustibles. Las petroleras fijaron un tope máximo de 7%.

Con el fin de evitar una escalada de la inflación, el ministro de Economía, Luis Caputo, decidió volver a postergar la entrada en vigencia de la mayor parte del aumento de impuestos a los combustibles previstos a partir del 1 de julio. A pesar de la medida, las naftas y el gasoil se incrementarán hasta 7% desde el lunes próximo.

Según pudo saber Energy Report, el Gobierno nacional autorizó una mínima suba de los tributos que tendrá un impacto de solo 1% en los surtidores. Sin embargo, a este 1% se le debe agregar un 2% adicional por la devaluación mensual (crawling peg) y otro 2% por el incremento de los precios de los biocombustibles para mezcla. De este modo, las naftas y el gasoil aumentarán entre 5% y 7% a partir del próximo lunes.

El 7% lo fijaron las petroleras como tope -según revelaron fuentes del sector a este medio- ante la abrupta caída de ventas en las estaciones de servicio, principalmente por el desplome de la versión Premium de las naftas, que cayó 21% en mayo pasado en todo el país.

Incluso, hubo petroleras que ofrecieron durante el último fin de semana XL descuentos de hasta 20% con tope de $10.000 para incentivar las ventas de la nafta Premium. Con esa promoción, se dio la extraña situación para los automovilistas de que la versión de mayor calidad resultaba más económica que la súper.

La decisión de postergar la aplicación total del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono quedará plasmada en las próximas horas a través de un decreto, tal como ocurrió en junio pasado con el Decreto 466/2024. Como parte de la estrategia para frenar la inflación, más temprano el ministro Caputo también adelantó que no habrá subas en las tarifas de luz y gas.

Descartaron versiones de subas de hasta 18% en los combustibles
Este jueves, antes de la confirmación de la postergación de la entrada en vigencia de la mayor parte del impuesto, circuló un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) sobre las actualizaciones que corresponden por la inflación del cuarto trimestre del 2023 y del primer trimestre del 2024, se deberían realizar a partir del primero de julio.

En ese documento se advirtió que de no mediar una acción del Gobierno para volver a posponer o modificar la forma de actualización prevista del Impuesto a los Combustibles Líquidos, a partir del 1 de julio estos deberían actualizarse un 115%, lo que provocría un impacto en el surtidor de hasta al 18% en la Ciudad de Buenos Aires.

Pero ante la consulta de este medio, desde la Secretaría de Energía descartaron una suba en surtidores de 18% como se preveía según esas estimaciones privadas, y confirmaron que por el impuesto solo subirán 1%. Sólo serán $11 por cada litro, aclararon las fuentes consultadas por Energyr Report. De hecho, previo a conocer esta decisión, los combustibles en Neuquén, por ejemplo, ya habían aumentaron 3,7% desde el lunes pasado.

Combustibles: ¿Cuánto valdrán las naftas y el gasoil a partir del lunes?


Actualmente la nafta súper de YPF en la ciudad de Buenos Aires vale $905, mientras que el gasoil grado 2 cuesta $941. Si se aplica una suba de alrededor de 6% promedio, esas dos variantes de combustibles pasarán a valer $960 y casi $1.000, respectivamente.

En tanto, la nafta Premium de YPF que hoy cuesta $1.117 el litro pasará a valer unos $1.300, y el gasoil grado 3 subirá de $1.196 a $1.270 aproximadamente.

Si se confirma el próximo lunes una suba promedio del 6%, los combustibles habrán aumentado desde enero pasado un 37,4% promedio para la súper y hasta 50% para la Premium, cuando Javier Milei adoptó la liberación de precios para el sector. En ese mismo período, la inflación oficial del INDEC fue de 71,9%.


Por otro lado, fuentes oficiales confirmaron a Ámbito que el Gobierno también decidió no aumentar las tarifas de luz y gas en julio, como se había anticipado.

En principio, esta medida sólo afectará a las tarifas de julio, con el objetivo de fomentar la recuperación del poder adquisitivo.

“Si un consumidor en junio gastó exactamente el mismo consumo que en julio, su factura tendrá el mismo monto a pagar”, explican en fuentes de la Secretaría de Energía. Y, desde ya pagará menos si el consumo disminuye.

En tanto, cabe recordar que la factura de junio contempla el aumento anunciado en su momento.

A principio de este mes, el Gobierno nacional modificó los topes de consumo máximos subsidiados y las bonificaciones sobre los precios mayoristas de energía eléctrica y gas natural para los usuarios N2 (ingresos bajos) y N3 (ingresos medios) de acuerdo al Período de Transición establecido por el Decreto N° 465/24

(INFOBAE) – El intendente de Tres de Febrero descartó sumar nuevos impuestos a pesar de la difícil situación financiera. Afirmó que muchos intendentes salieron “de manera coordinada” a aplicar el tributo. “No podemos pegarle una trompada al sector privado”, le dijo a Infobae

No son pocos los intendentes que buscan avanzar en la creación de nuevos tributos para hacer frente al recorte de fondos producto de la caída de la recaudación por la baja en la actividad y por la decisión del Gobierno nacional de reducir los fondos que envían a las provincias. En ese contexto, la provincia de Buenos Aires es uno de los distritos más afectados por el cambio de política económica que lleva adelante el presidente Javier Milei, situación que se traslada en el envío de partidas a los municipios.

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Varios intendentes, a través de los concejos deliberantes, vienen impulsando la implementación de una tasa vial destinada -argumentan- al mejoramiento de la traza vehicular de los distritos. Hay también algunos casos donde se avanza con la creación de otros fondos. La estrategia no distingue cuestión partidaria.

Uno de los alcaldes que se diferenció de esa estrategia es Diego Valenzuela, jefe comunal del partido de Tres de Febrero, quien además cuestionó la coordinación de varios de sus colegas en la decisión de implementar la llamada tasa vial.

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En diálogo con Infobae, Valenzuela, que pertence al PRO, destacó que desde hace tiempo viene gobernando bajo el lema “menos impuestos, más trabajo”, y que eso no cambia en el actual contexto. “A mayor cantidad de impuestos, menos laburo. Argentina tiene una carga tributaria muy alta. Hay que bajar los impuestos, no subirlos, y para eso hay que bajar el gasto público”, explicó.

Si bien la tasa vial existe desde hace tiempo, no son pocos los municipios que se sumaron a la aplicación de ese tributo desde este año. Por ejemplo, desde febrero, en General Pueyrredón (Mar del Plata) se aplica una “Tasa Vial de Mantenimiento de la Red Vial Urbana Municipal”. Se cobra cada vez que un usuario carga combustible y representa el 1,86% del ticket final.

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Tasas municipales sobre el precio de los combustibles. Fuente: Tres de Febrero, en base a la Federación de Estaciones de servicio
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En Berazategui, donde gobierna Juan José Mussi, se votó en una sesión extraordinaria esa tasa, que será sobre el 2% de la carga de combustible. Lo mismo se discute por estos días en Quilmes, el municipio en el que la dirigente kirchnerista Mayra Mendoza fue reelecta el año pasado. También rige desde tiempo atrás la tasa vial en la ciudad de Pinamar, que aplica un 3% a la carga de combustible. El tributo también funciona en Avellaneda, Escobar, Florencio Varela, San Isidro, Vicente López, Hurlingham, José C. Paz, entre otros.

Ante ese panorama, Valenzuela advirtió por la “coordinación” con la que varios intendentes salieron a impulsar la tasa vial para reforzar la recaudación. “Fue una decisión concertada. Los municipios lo pueden hacer, pero eso en economía, para las empresas privadas, se llama ‘colusión’ y cuando lo hacen empresas es un delito”, advirtió.

En ese marco, Valenzuela, quien el año pasado logró casi el 47% de los votos para retener por segunda vez la intendencia, afirmó que hay muchos intendentes que tiene superávit de caja y que igual promueven nuevos impuestos. Incluso, pese a evitar dar nombres, contó que uno de los jefes comunales cerró el 2023 con 10.000 millones de pesos en caja. “La gente está haciendo un esfuerzo bárbaro. Es nuestra obligación ser austeros y no pegarle una trompada al sector privado.

En ese sentido, explicó que, pese a la baja de la recaudación y de los fondos que le llegan a su municipio, “hacer una buena administración” le permite no sumar impuestos. “Hay que saber priorizar. Por ahí hacemos menos obras, por el contexto. Pero, por ejemplo, tengo un 28% de gastos en salarios, Tengo un empleo público razonable, tirando abajo. Y sin embargo doy buenos servicios y gano elecciones. Podemos tener una economía ordenada y buenas cuentas sin nuevos impuestos”, resaltó.

Carga tributaria de combustibles. Fuente: Tres de Febrero, en base a la Federación de Estaciones de servicio
Carga tributaria de combustibles. Fuente: Tres de Febrero, en base a la Federación de Estaciones de servicio
Valenzuela cuestionó particularmente la tasa vial a los combustibles, ya que, afirmó, se trata de una doble imposición, ya que se cobra sobre un precio que ya tiene impuestos nacionales algunos de los cuales, además, son coparticipables.

“Creo que no lo pueden gravar los municipios. Encima, algunos de los fondos que ya tienen los combustibles son coparticipables. Es decir, le pongo un impuesto sobre impuestos de los que después voy a recibir una parte. Por si fuera poco, ya se cobran tasa de servicios generales y de seguridad e higiene. Hay que ponerse del lado de la gente”, sostuvo.

Otra de los argumentos por los que el experiodista rechaza aplicar un nuevo impuesto a los combustibles es por la diferencia de precios respecto a la Ciudad de Buenos Aires: “La gente va a trabajar a Capital, carga allá y vuelve porque es más barato. Si la Capital no lo pone, quedamos en desventaja y afecta a nuestras empresas”, explicó.

Cómo ve a Javier Milei
Por otra parte, el intendente de Tres de Febrero analizó los primeros cuatro meses del Gobierno de Javier Milei y destacó que “el Presidente está cumpliendo el mandato popular y lo que dijo. Se está haciendo un gran esfuerzo por ordenar la economía de verdad por primera vez en mucho tiempo”. Valenzuela también adjudicó la alta inflación “a lo anterior” (por el Gobierno de Alberto Fernández) y aseguró que “la gente creo que lo entiende”.

Según el jefe comunal, en los próximos meses se van a empezar a ver los resultados con la baja de la inflación y cuando se pueda sacar el cepo cambiario. “Se votó un cambio, los votantes de Juntos por el Cambio lo eligieron en el balotaje, y creo que todos tenemos que poner nuestro granito de arena”, aseveró.

Valenzuela, quien gobierno Tres de Febrero desde 2015, fue compañero de Javier Milei en la Universidad en la década del ‘90, donde ambos se recibieron de economistas. Incluso, antes de la asunción del libertario al frente de la Casa Rosada, compartieron un almuerzo en el hotel del centro porteño donde el líder de La Libertad Avanza se alojó durante varias semanas.

“Fui en condición de viejo compañero de facultad, y a la vez de alguien que trató de acercarle una mirada sobre el presente y, sobre todo, de la Provincia”, afirmó tras aquel encuentro Valenzuela.

AUTOR DR. MARCELO SALEME MURAD/ ABOGADO – ESPECIALISTA EN ASESORAMIENTO DE EMPRESAS & DERECHO TRIBUTARIO

Nuevamente desde el Gobierno Nacional se insiste en una receta que viene fracasando hace cientos de años en el mundo entero: el control de precios, llamado eufemísticamente “Acuerdo de Precios”.

Los combustibles, blanco preferido de todo Ministro de Economía intervencionista que se precie, vuelven a sufrir una imposición de precios máximos; pero ésta vez con un mal estado tan evidente que ya se huele a gran distancia. El mismo día en que el Ministerio de Economía anuncia “precios máximos” de los combustibles hasta pasadas las elecciones de Octubre, el mismo día reitero, se produce un aumento del 12,5% promedio de los mismos. Parecería ante todo la búsqueda de un titular para los medios, más que una medida efectiva.

Nuestra legislación, partiendo desde nuestra Constitución, es de raigambre liberal y capitalista. Para ser claros: el padre de la Constitución, Juan Bautista Alberdi, fue un liberal clásico y muy claro partidario de la libre empresa en un sistema de libre competencia, y así se plasmó en nuestra Carta Magna.

Es decir: la Argentina es por nacimiento, un país partidario del respeto a la propiedad privada, la libre empresa y la libre competencia; una nación capitalista, y así lo estampó en su Ley Máxima; y aunque ella luego fuera bastardeada y sumida en una caterva de leyes anticonstitucionales, sigue siendo nuestra Constitución, y espero lo sea por muchos siglos más.

La fijación de precios por el Estado, sea unilateral o mediante pseudo “acuerdos de precios”, es absolutamente contraria a la libre competencia y por ende, absolutamente ilegal y cuestionable ante nuestros Tribunales. Porque las Pequeñas y Medianas empresas no pueden sentarse a la mesa de los poderosos que discuten mano a mano con un Ministro cuáles deben ser los precios. Es decir que el Ministro convalida ventajas para los grandes y castiga a todo el resto de las empresas, que son en definitiva el 99,4% de las empresas del mercado y ocupan el 65% del empleo formal registrado, según datos oficiales actuales de la Secretaría de Industria de la Nación. O sea, que las siempre fustigadas oficialmente “grandes empresas” y “formadoras de precios”, son convocadas por el mismo Gobierno que las condena, para fijarle condiciones más duras a las pequeñas y medianas empresas que son aquí convidadas de piedra.

Una actividad claramente violatoria no sólo de la Constitución Nacional, sino de la propia Ley de Defensa de la Competencia. Y por tanto, revisable judicialmente.

¿Y cómo se establecen dichos precios? Pues conforme las conveniencias de las empresas que protagonizan el up-stream y las necesidades fiscales del Estado. El consumidor y los empresarios que intervienen en las sucesivas cadenas de comercialización y los consumidores son aquí las víctimas.
Un Estado desbordado por su propia ineficiencia recurre a los oligopolios para que un supuesto “consumidor estúpido” no “note” los aumentos. Y el empresario PyME queda atrapado en ésa absurda lógica que es anticapitalista, anti libre competencia, y en definitiva, suicida por antieconómica.

Con una inflación subiendo según datos oficiales a tasas cercanas al 150% anual en promedio (recordemos que artículos de primera necesidad como por ejemplo la carne, subieron hasta un 100% en uno o dos meses), ya entrando en híper inflación, pretender poner un chaleco de fuerza sobre la parte más débil de la cadena de comercialización (o sea, el expendedor), es darse un tiro en el pie.

Desde el punto de vista jurídico, podríamos aquí claramente invocar teoría de la imprevisión, e incluso aducir mala fe por parte de las petroleras (incluyo productoras y refinadoras) que realizan dichos “acuerdos”. Los contratos de las Estaciones con las Petroleras no amparan cualquier abuso por parte de ninguna de las partes. Si estas empresas que proveen el suministro, arbitraria y caprichosamente deciden tornar antieconómica la actividad de los expendedores, pues sencillamente están fuera de la Ley y del Contrato, y pueden ser demandadas e incluso tener que indemnizar a los que sufren esta ilegítima conducta.

Nuestras leyes, en especial nuestro Código Civil y Comercial, así como la Ley de Defensa de la Competencia, protegen a las Estaciones de Servicio frente a éstos atropellos.

La libre empresa es la base de toda economía que pretenda crecer. El socialismo –que es el que consagra la supremacía del interés del Estado frente al interés de los particulares- es lo contrario al liberalismo; y por tanto, el socialismo es lo contrario a nuestra Constitución Nacional. Pero más aún: las medidas tomadas van contra el sentido común. Un empresario que sufre brutales aumentos de precios y tarifas, sencillamente no puede mantener en funcionamiento la empresa. Así entonces, los supuestos “derechos de los trabajadores” que tanto se pregona defender, son vulnerados a la luz del día con éstas medidas.

Recuerdo hace unos años, el Sr. Secretario Guillermo Moreno recomendó literalmente en un encuentro organizado en la Ciudad de Buenos Aires por FECRA, que los propietarios de Estaciones de Servicio que no pudieran mantener sus empresas “se pusieran una florería, o una casa mortuoria”. Es claro que al Gobierno Nacional no le importa absolutamente nada la libre competencia, los trabajadores, y muchos menos de los empresarios de estaciones de servicios.

Da toda la impresión de que el actual Gobierno sigue trabajando a favor de las florerías.

(EL ESRACIONERO) – Carlos Pinto, dirigente de la Cámara de Expendedores de Combustibles de Rio Negro y Neuquén habló sobre el aumento de los combustibles.

“Manejamos el canal minorista. Las petroleras, son las que manejan el mayorista con clientes de alto volumen de consumo. Nosotros lo que nos aumentan, lo llevamos al surtidor, o sea no somos formadores de precio. Si bien la ley nos respalda y podríamos poner el precio conveniente para nuestro negocio, no es lo que sucede en la realidad. Los precios están fijados por la petrolera, que previamente lo acuerdan con nación. Es una cadena en donde somos el último eslabón”, explicó Carlos Pinto, presidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles.

En este sentido indicó que con el control de precios “no gana nadie, porque esto se hace como una herramienta de control de la inflación y yo no veo que haya dado ningún resultado. Porque no se ha podido controlar, a pesar de que con los combustibles pueden fijar un precio y manejarlo. Si ellos insisten en este control de precios, cuando a las petroleras no le alcanza para sus inversiones, comienza el famoso desabastecimiento que ya hemos sufrido”.

“Un litro de nafta súper históricamente cuesta un dólar diez y nosotros ahora estamos totalmente defesados. En el mejor de los casos, que es el dólar oficial que es figurativo también porque no se consigue, estaríamos en el orden de los 80 o 90 centavos”, dijo.

“Puedo asegurar que la rentabilidad de una estación de servicio está muy por debajo de lo que es lógico para la inversión y el riesgo”, puntualizó.

(Surtidores.com.ar) – Tras la devaluación, las estaciones de servicio no esperaron orden del gobierno ni de las compañías para incrementar sus precios y lo hicieron cada uno de manera aleatoria y unilateral. Antre semejante desmadre, finalmente se deicidió unificar la actualización en los surtidores.

En medio de un panorama económico convulsionado en el que la inflación oficial se sitúa en un 6,3 por ciento, el mercado de divisas presenta un dólar paralelo cercano a los 700 pesos, y el tipo de cambio oficial se mantiene en 365 pesos, Raízen, la licenciataria de Shell en el país dispuso un aumento en los precios de los combustibles del 12.5 por ciento. La medida fue acompañada por Puma Argentina.

Ambas empresas son no integradas ya que solamente refinan el producto, de ahí la necesidad de actualizar los valores cuanto antes. Vale recordar que tras la decisión del Ministerio de Economía de modificar la cotización de la divisa estadounidense, los precios registraban un retraso de aproximadamente un 35 por ciento y la brecha con los países vecinos había alcanzado el 50 por ciento.

Como consecuencia de ello, durante la jornada de ayer muchas bocas de expendio que no pertenecen a YPF -operan en consignación-, comenzaron a ajustar las pizarras de forma particular porque aducían que la devaluación abrupta de la moneda los deja sin margen de rentabilidad o trabajando a pérdida.

No obstante, se produjeron largas filas en las Estaciones de Servicio y restricciones de suministro en varias regiones del país.

En respuesta a esta situación, la Federación de Entidades de Combustibles instó a las autoridades y a las compañías a tomar medidas urgentes para normalizar la entrega de productos. Juan Carlos Basílico, presidente de FEC, advirtió sobre la falta de producto y el temor a un aumento descontrolado en los surtidores.

Desde la entidad empresaria, lanzaron un llamado a abordar la situación sin demora y a frenar la incertidumbre y las prácticas especulativas que perjudican tanto a los dueños de Estaciones de Servicio como a sus clientes.

Desde la consultora del exsecretario de Energía de la Nación, Daniel Montamat, explicaron que el combustible más vendido en las Estaciones de Servicio del país es el más afectado. Aluvión de extranjeros en las estaciones de frontera (SURTIDORES)

El gobierno anunció días atrás un nuevo acuerdo con las compañías petroleras por el cual el valor de los combustibles volverán a transitar un sendero de precios hasta julio muy por debajo de los índices de inflación mensual.

El compromiso, que se enmarca dentro del Programa Precios Justos, refiere a subas escalonadas del 4 por ciento por mes desde abril. Sin embargo, desde la consultora Montamat & Asociados, del exsecretario de Energía de la Nación y exdirectivo de YPF, Daniel Montamat, explicaron que la mayoría de los productos aún se ubican por detrás de la referencias mundiales, siendo la nafta súper como el gasoil de grado 2 (común) los más afectados.

En el primero de los casos, el descalce escaló al 27 por ciento debido a que el litro en Gran Buenos Aires ronda los $207.70, pero el import parity (IP) se calcula en $286.60. En tanto que para el diésel común, la relación es de $232.50 (CABA) versus $285.60 (paridad de importación), manteniendo la brecha en 18 por ciento.

La diferencia también se acrecentó en la nafta premium (14 por ciento), mientras que la comparación en el gasoil grado 3 se mantuvo neutra, con una relación local promedio de $304.49 frente a $304.05 de la paridad de importación.

Según explicaron desde la consultora a surtidores.com.ar, se aceleró la tasa de depreciación del peso y por ende, se remarcó aún más la diferencia a comparación de meses anteriores. Y si a ello se suma que la suba en las pizarras de las Estaciones de Servicio está por debajo de la evolución del índice inflacionario nacional, pesan más los costos operativos y ello genera que se reduzca un poco más la rentabilidad del sector.

INVASIÓN DE EXTRANJEROS

El contraste entre los precios locales y los de los países vecinos provocó un aluvión de automovilistas paraguayos y uruguayos en las Estaciones de Servicio de Misiones y Formosa.

Desde la Cámara de Estaciones de Servicio y Afines del Nordeste (CESANE) reconocen que en el caso puntual de Puerto Iguazú las demoras para cargar pueden superar largamente las 5 horas.

Sus importes, como los de las tarifas de luz y gas o el dólar oficial, quedarán retrasados en relación al avance de la inflación. Desde 2011, todos los Gobiernos usan el ancla de los combustibles en años electorales. (CLARIN)

Los gobiernos argentinos tienen propensión a tomar medidas económicas más antipáticas para el grueso de la población en los años que no son electorales que en los períodos en los que se celebran elecciones. El precio de los combustibles es una prueba de esta tendencia. En 2022, subieron entre 60% y 122%. Durante los primeros 8 meses de este año, el incremento rozará el 36%.

En 2022 no hubo elecciones. Los importes subieron casi al ritmo de la inflación y, en algunos casos, por arriba. La nafta premium escaló un 80%, y el gasoil -del que hubo faltantes varios meses- se escapó entre 100% y 120%. Es decir, que hasta superaron la inflación anual de 2022, que fue de 94,8%.

El panorama es distinto para este año. Se pactaron dos tandas de “precios justos” para los combustibles. El primero fue entre diciembre de 2022 y marzo de 2023. Una corrección mensual del 4% y una última de 3,2%. La segunda tanda de aumentos, desde abril hasta agosto, implica una remarcación mensual del 4%, que sucederá todos los días 15 de cada mes (abril, mayo, junio y julio). En agosto, cuando se celebren las elecciones primarias abiertas (PASO), ya no habrá aumentos.

El acumulado de los aumentos de combustibles para el período enero-agosto de 2023 está entre 36% y 37%. Aunque no se puede determinar cuál será la inflación de esos meses, los analistas calculan una suba en el costo de vida que superará el 110% anual.

Con los precios corriendo por debajo de la inflación, se genera un atraso. Los costos (petróleo, refinación, empleados) van por detrás de la evolución de las ventas. Los economistas suelen advertir que los precios “distorsionados” suelen traer complicaciones a la hora de regularizarlos. Esa tendencia se observa también en la energía (las tarifas de luz y gas, por ejemplo) o el tipo de cambio oficial, que está atrasado.

Con este acuerdo, Energía delega en la próxima administración la responsabilidad de ajustar los precios de los combustibles. Las petroleras dicen que aceptaron este acuerdo a cambio de correcciones en materia de impuestos.

«Con este desfasaje no podemos pagar los aumentos de salarios acordados con el gremio”, aseguraron en la principal cámara de estaciones de servicios.

«Si bien consideramos que el programa implementado entre el Gobierno y las petroleras da cierta previsibilidad, al establecer un sendero de aumentos contenidos; ello pone en jaque al sector, que viene sobreviviendo en un contexto de incremento generalizado de los costos, precios intervenidos por el Estado y paritarias por encima de la inflación» advirtieron.

“Con un incremento proyectado de los combustibles del 16% (de aquí a cuatro meses) no podemos hacer frente de ningún modo al aumento del 30 % correspondiente al ajuste paritario cerrado con los trabajadores, para el primer semestre de este año”, advirtieron.

“Esta política, llevada adelante entre el Gobierno y las petroleras, y de la que no formamos parte, pese a nuestros reclamos, resulta inequitativa para las miles de estaciones que sostienen el expendio de combustibles en todo el país”, aseguraron.

Un recurso electoral
De todas formas, la elección de esta administración de postergar aumento de precios en los años electorales ya viene siendo casi una constante de todos los gobiernos. En los mandatos de Cristina Fernández de Kirchner, se hizo sistemáticamente. Hubo aumentos en 2012 y 2014 (llevando el precio de los combustibles a niveles en dólares no vistos desde los ‘90), pero mucho cuidado en los años eleccionarios (2013 y 2015).

En 2013, algunos aumentos llegaron a aplicarse a poco de que el oficialismo perdiera las elecciones legislativas. El principal verdugo del Frente para la Victoria (el nombre electoral del kirchnerismo en ese momento) fue Sergio Massa, actual ministro de Economía. Se impuso en la provincia de Buenos Aires.

La administración de Mauricio Macri también recurrió a este artilugio. En 2018, un año no eleccionario, las subas en los surtidores fueron del 60%. De esa forma, superaron la inflación anual de ese año, que alcanzó el 47,6%.

En 2019, con las elecciones presidenciales, el Gobierno les pidió a las petroleras que congelaran los precios de los combustibles por tres meses. Las compañías se negaron. El Poder Ejecutivo paralizó los precios por decreto durante 90 días (junio, julio y agosto). La medida no alcanzó para mejorar las chances electorales de Cambiemos, que perdió las elecciones primarias.

De todas formas, el Gobierno insistió en ese camino. Habilitó un incremento del 4% (en ese momento, eran $ 2) para después de los comicios. Y las petroleras mantuvieron los importes durante septiembre y octubre, nuevamente con la idea de no contribuir a la inflación. Aunque mejoró en relación a las primarias, Cambiemos perdió las elecciones generales contra el Frente de Todos.

Como viene ocurriendo, los precios «justos» solo se aplicaron el C.A.B.A., pero en el resto del país también se ubican por debajo de la inflación. (El Estacionero)

El presente informe fue elaborado por Elestacionero.com con datos de la Secretaría de Eneergía.

Como estaba previsto, el domingo YPF incrementó los precios de los combustibles en todo el país. En la ciudad autónoma de Buenos Aires, el porcentaje fue el convenido en el acuerdo con el gobierno, y en el resto del país fue mayor, como viene ocurriendo en los últimos meses. En ninguno de los casos el aumento se corresponde con la inflación, que en marzo alcanzó 7,7%, pero la diferencia fue bastante más grande de C.A.B.A.
Así las cosas, el diferencial de precios entre Capital Federal y el interior, creció con respecto al mes pasado. La diferencia menor, que es la que se registra con respecto a las ciudades más grandes, alcanzó en el caso de la nafta super, un 20% por encima de las ciudades de Córdoba y Rosario, y una cifra mayor con respecto a otras localidades más pequeñas. En el caso de la ciudad de Tandil en la provincia de Buenos Aires, el precio plus de la nafta super respecto de C.A.B.A. supera el 26%.
Los nuevos valores son los siguientes:

Como puede observarse, la diferencia en el incremento de los precios entre e gasoil grado 3 y el resto de los combustibles, supera los 3 puntos porcentuales (en menos para el producto mencionado), con excepción de la C.A.B.A. donde el aumento fue del 4% al igual que los otros combustibles.
El Gasoil Grado 3 había crecido muy por encima del resto hasta el mes de marzo, como puede apreciarse en el siguiente gráfico.

La evolución de los valores durante el año 2022 y lo que va del 2023, ha sido la que se muestra en siguiente gráfico. En el mes de mayo del año pasado, se produjo un cambio mediante el cual los productos diésel, pasaron a ser más caros que las naftas.

Es probable que este esquema de aumentos se mantenga hasta el mes de julio inclusive, con las modalidades del de este mes.

Los incrementos estipulados por la aplicación de Precios Justos rondaron el 5%.
Argentina no cuenta con normas que fijen los montos máximos a los que se puede vender la nafta y el gasoil. Los precios de los combustibles están desregulados y ante este escenario hay una gran dispersión de precios, que se siente con mayor fuerza en el noroeste porque es una de las regiones con mayores costos en estos productos. Así, por ejemplo, en comparación con los precios de los combustibles de Buenos Aires, los valores en Tucumán se encarecen entre un 10% y un 12%.

Las explicaciones a este fenómeno no abundan y ante esto Daniel Gargiulo, presidente de Cámara de Comerciantes de Derivados del Petróleo, Gas y Afines (Capega), explicó que estas situaciones obedecen a los subsidios que se focalizan en el centro del país como parte de “un modelo unitario de país”. Incluso, en el NOA los precios tampoco están unificados y en jurisdicciones como Salta o Jujuy los precios son incluso más elevados que en la provincia.
¿Funcionó Precios Justos?
A finales del año pasado, el Gobierno nacional estableció un tope en el aumento de los precios de la nafta por un plazo de cuatro meses. De acuerdo a lo dispuesto por la implementación del programa Precios Justos, las autoridades gubernamentales acordaron con las compañías YPF, Panamerican Energy, Raizen y Trafigura subas mensuales del 4%. Esta medida tenía como principal objetivo absorber mínimamente los incrementos en los biocombustibles, como así también los costos logísticos y la variación en el tipo de cambio oficial que afecta el precio de las materias primas que se utilizan para la producción de combustibles.
A pesar de los aumentos, que oscilaron entre un 3% y un 5% en la provincia, los estacioneros reclaman que los valores de los combustibles todavía corren por detrás de otras subas como consecuencia del proceso inflacionario afronta la economía local. “Con la implementación de los Precios Justos tuvimos una frecuencia de aumentos mensuales que no habíamos tenido el año pasado, provocando un gran atraso en la actualización de los valores si lo comparamos con otros productos y el precio de la canasta básica”, dijo Gargiulo.

En relación a esto, el referente del sector destacó que en otros rubros económicos se registraron subas superiores al 100%, mientras que los combustibles subieron poco más del 60%. “El paradigma de que el combustibles es generador de precios de inflación quedó descartado porque la inflación estuvo por encima del precio del combustible”, enfatizó.

Reclamo
Como consecuencia de todo este contexto económico, hoy las estaciones de servicio no atraviesan su mejor momento y desde Capega advierten que la gran mayoría de establecimientos de la provincia trabajan por debajo del punto de equilibrio porque los volúmenes de disponibilidad de combustible no son los normales. “Hay ciertos límites sobre la disponibilidad de combustibles y nuestro margen porcentual de utilidad neta disminuyó. Tenemos los mismos márgenes de utilidad bruta pero los costos aumentaron más que los ingresos”, precisó Gargiulo en diálogo con LA GACETA.
Agregó que las cámaras que nuclean a los actores del sector vienen profundizando su reclamo en relación a las asimetrías que complican la labor cotidiana. “Las asimetrías de los combustibles vienen asignados por las petroleras que fijan los precios. Nosotros no alentamos ni pretendemos que suba el combustible pero tampoco queremos que haya retrasos con los valores relativos de otros bienes porque hoy tenemos un desfasaje del 30% entre los aumentos de los combustibles y los pagos que debemos afrontar a raíz de las paritarias”, cuestionó.
Desde el sector expendedor también están pidiendo al gobierno medidas que permitan paliar el déficit que generó la aplicación del programa nacional y ante esto remarcan la necesidad de buscar alternativas para mitigar el impacto que tuvo el tope mensual de aumentos. “La situación podría cambiar descomprimiendo el precio. No se reclama más plata, sino que se reconstituya su lugar en el sector, no se puede vender a un valor congelado cuando todo lo demás sube. A nadie le cierra una ecuación así”, sostuvo Analía Salguero, presidenta de la Cámara de Expendedores de San Juan, en conversación con surtidores.com.
Precios bajos
De acuerdo a datos de la Comisión Latinoamericana de Empresarios de Combustibles (Claec), el precio de los combustibles en Argentina hoy ocupan el quinto puesto en la región de abajo hacia arriba, y si se lo mide al valor del dólar billete, somos el país más barato de toda América después de Venezuela.

Según las estadísticas de globalpetrolprices.com, al 6 de marzo, Uruguay se ubica en el podio, con un valor del litro de nafta de U$S 1,83, mientras que en el último escalón se encuentra Venezuela, con U$S 0,02. Si se toma en cuenta el dólar oficial, que es el que considera esta fuente, la Argentina se ubica en el puesto octavo, con un precio equivalente a U$S 0,79 el litro, seguido de Ecuador, Colombia, Bolivia y Venezuela. Si se tiene en cuenta el tipo de cambio libre ($ 386 por dólar), el país baja tres escalones y se posiciona penúltimo en la fila, con U$S 0,44 el litro de nafta súper, el más barato.

Evolución de precios en Tucumán
Marzo 2022

Súper $ 114, 60

Infinia $ 139, 30

Diesel 500 $ 98,80

Infinia Diesel $ 137,50

Marzo 2023

Súper $ 192.30

Infinia $ 243, 70

Diesel 500 $ 211,40

Infinia Diesel $ 291,70