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(SURTIDORES) – Las diferentes Cámaras empresarias del sector están evaluando los porcentajes de declive en el volumen de expendio de combustibles luego de la suba de los precios y si bien reconocen que los tiempos serán difíciles, confían en la estabilización de la actividad.

El alza abrupta de precios de las naftas y la caída del poder adquisitivo de la población, generó una combinación explosiva para la sostenibilidad de las bocas de expendio, especialmente aquellas que ya venían soportando estar por debajo del punto de equilibrio no solamente por el congelamiento de los valores y los cupos de entrega, sino por causa de la crisis general de la economía de los últimos meses.

En ese marco de situación, el dirigente de la Cámara de Expendedores de Santiago del Estero, Pedro Llorvandi, confirmó en diálogo con surtidores.com.ar que “la caída en las ventas ronda el 18 por ciento, con picos en algunas ciudades cercanos al 40 por ciento”.

Carlos Gold: “Habrá que ser muy creativos para tratar de generar posibilidades de ventas”

Llorvandi ofreció estos datos, para arrojar luz sobre la situación, expresando su comprensión ante el derrumbe de los despachos que se ha experimentado como consecuencia de los ajustes en los costos del combustible.

El dirigente explicó que los estacioneros “venimos hace 5 o 6 años prácticamente con los precios pisados en la República Argentina, desde la última etapa del gobierno de Mauricio Macri y la presidencia completa de Alberto Fernández”, con lo cual, consideró que “tenemos que esperar y aguantar la recomposición, sin ninguna duda”.

En ese mismo sentido, el directivo sostuvo que la gente se había acostumbrado a cargar nafta barata, mientras por el contrario, consumía los demás productos básicos a cualquier precio. “Hoy un litro de cerveza cuesta más de 1200 pesos y el agua mineral, ronda 1000, con lo cual, es lógico que nuestro sector deba esperar un cambio en los comportamientos de un consumidor que estaba acostumbrado a comprar combustible muy por debajo de la razonabilidad del costo”, dijo.

En ese contexto, Lorvandi confía que después de un “un plazo prudencial“, los volúmenes se irán recomponiendo gradualmente. “Este proceso permitirá a la población adaptarse a los nuevos valores de los combustibles en la República Argentina”, subrayó.

De acuerdo a un reciente informe de la Secretaría de Energía, en junio la venta interanual de naftas y gasoil al público se mantuvo sin cambios. (FUENTE SURTIDORES)

Tan solo un 0.3 por ciento fue el incremento del consumo de combustibles en las Estaciones de Servicio en junio respecto al mismo mes del año anterior, según reveló la Secretaría de Energía en base a información provista por las compañías petroleras.

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La paralización de la demanda se da en un contexto de aumentos de precios muy por debajo de la inflación a causa del acuerdo impulsado por el Ministerio de Economía, una medida tendiente a “proteger a los consumidores y fomentar la estabilidad en el mercado”.

El relevamiento da cuenta de alzas en los volúmenes expendidos de gasoil (17214 m3) y de nafta súper (24130m3), en tanto que el diésel Grado 3 experimentó un retroceso de 33947 m3 y la nafta premium 2423 m3.

La preferencia por los productos de menor valía en desmedro de los más caros, deja en claro el derrumbe del poder adquisitivo de los automovilistas provocado por la crisis económica. Pero además suma otro problema a los expendedores, ya que al ser los más costosos, obtenían más rentabilidad por la venta de estos productos.

“Desde la pandemia que venimos registrando pérdida de rentabilidad en el sector con la caída de ventas y el congelamiento de precios. Luego, el cuadro fue mejorando paulatinamente pero hoy nos encontramos en un contexto crítico producto de la inflación y el retraso en los precios en los surtidores”, sentenciaron desde la Confederación de Entidades del Comercio de los Hidrocarburos (CECHA).

“Si los precios de venta no siguen el ritmo porcentual del aumento de costos y la devaluación vamos a entrar en un espiral de cierre de Estaciones de Servicios”, alertó Carlos Gold, secretario de Asuntos Institucionales la institución.

El gobierno viene aplazando los ajustes de los gravámenes específicos como parte de la estrategia para controlar los índices de la inflación. (SURTIDORES)

Según la normativa vigente, los impuestos a los combustibles líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC) deben actualizarse trimestralmente de acuerdo a la variación del IPC Nacional. Pero a lo largo de los últimos años, con el objetivo de evitar ponerle mayor presión al precio de los combustibles, los ajustes se han aplazado sucesivamente.

Este año, mediante el Decreto 168/23, se volvió a recurrir a la práctica de postergar los incrementos de los tributos pendientes. En función de ello, a partir del 1º de julio se deberían trasladar al surtidor las variaciones impositivas correspondientes al primer, segundo, tercer y cuarto trimestres calendario del año 2022 y al primer trimestre calendario del año 2023.

Según lo analizado por el licenciado en administración y especialista en combustibles Cristian Bergmannponer al día el impuesto a los combustibles líquidos y el impuesto al dióxido de carbono representaría una suba del 115 por ciento, ya sea tanto para gasoil como para naftas.

Este guarismo incluye toda la inflación anual del año 2022 registrada en 94,8 por ciento, más la inflación del primer trimestre de 2023, que marcó 20,3 por ciento según el INDEC.

Para determinar el impacto en el bolsillo de los consumidores, tomando como referencia los precios vigentes en CABA para la nafta súper y suponiendo que se traslade en su totalidad, representaría un aumento del 15 por ciento por litro vendido. Mientras que en el caso del gasoil grado 2, el incremento sería del 9 por ciento.

Bergmann aclaró que estos porcentuales no tienen relación con lo establecido por el acuerdo de precios justos firmado entre petroleras y gobierno nacional.

“Tal como venimos adelantando, el gobierno debe tomar en consideración que las postergaciones de aumentos de los impuestos perjudican las arcas fiscales y generan un problema a futuro que de alguna manera deberá resolverse. Un cambio legislativo podría servir para salir del populismo energético”, recalcó el especialista finalmente.

«Nosotros venimos corriendo por detrás de la inflación, al 50% de la inflación de este año, en el 2023 viene dando entre 7,5 y 8,4% con lo cual es un promedio de 8 puntos, pero las petroleras pautaron un aumento de 4 puntos con el gobierno nacional, lo que quiere decir que estamos al 50% del valor de la inflación Indec nacional». (EL LIBERAL)

Para Pedro Llorvandi, secretario de la Confederación de Expendedores (Cecha) «si hay alguien que no tiene ningún tipo de culpa en esta espiral inflacionaria es el combustible y las estaciones de servicio, por eso estamos pidiendo y vamos a solicitar al secretario de Comercio Tombolini, que vea nuestra situación porque necesitamos empezar a recomponer nuestra rentabilidad, venimos perdiendo 40 puntos entre el 2021 y 2022 y en esta situación no llegamos a fin de año la mayoría de las estaciones de servicio».

La semana pasada, estacioneros de todo el país se reunieron en un plenario convocado por la Cecha, tras la cual el presidente de la Cámara de Expendedores de Corrientes (Cescor), Carlos Gold, explicó que «si analizamos los datos generales de la inflación y cotejamos con los incrementos aplicados en los combustibles, podemos afirmar que en abril de 2022, la Súper costaba aquí $122,9 y hoy $226,9, lo que denota un alza del 84,6%. La inflación en igual período trepó al 108,8% y la actualización de salarios fue 109%».

Como viene ocurriendo, los precios «justos» solo se aplicaron el C.A.B.A., pero en el resto del país también se ubican por debajo de la inflación. (El Estacionero)

El presente informe fue elaborado por Elestacionero.com con datos de la Secretaría de Eneergía.

Como estaba previsto, el domingo YPF incrementó los precios de los combustibles en todo el país. En la ciudad autónoma de Buenos Aires, el porcentaje fue el convenido en el acuerdo con el gobierno, y en el resto del país fue mayor, como viene ocurriendo en los últimos meses. En ninguno de los casos el aumento se corresponde con la inflación, que en marzo alcanzó 7,7%, pero la diferencia fue bastante más grande de C.A.B.A.
Así las cosas, el diferencial de precios entre Capital Federal y el interior, creció con respecto al mes pasado. La diferencia menor, que es la que se registra con respecto a las ciudades más grandes, alcanzó en el caso de la nafta super, un 20% por encima de las ciudades de Córdoba y Rosario, y una cifra mayor con respecto a otras localidades más pequeñas. En el caso de la ciudad de Tandil en la provincia de Buenos Aires, el precio plus de la nafta super respecto de C.A.B.A. supera el 26%.
Los nuevos valores son los siguientes:

Como puede observarse, la diferencia en el incremento de los precios entre e gasoil grado 3 y el resto de los combustibles, supera los 3 puntos porcentuales (en menos para el producto mencionado), con excepción de la C.A.B.A. donde el aumento fue del 4% al igual que los otros combustibles.
El Gasoil Grado 3 había crecido muy por encima del resto hasta el mes de marzo, como puede apreciarse en el siguiente gráfico.

La evolución de los valores durante el año 2022 y lo que va del 2023, ha sido la que se muestra en siguiente gráfico. En el mes de mayo del año pasado, se produjo un cambio mediante el cual los productos diésel, pasaron a ser más caros que las naftas.

Es probable que este esquema de aumentos se mantenga hasta el mes de julio inclusive, con las modalidades del de este mes.

Los incrementos estipulados por la aplicación de Precios Justos rondaron el 5%.
Argentina no cuenta con normas que fijen los montos máximos a los que se puede vender la nafta y el gasoil. Los precios de los combustibles están desregulados y ante este escenario hay una gran dispersión de precios, que se siente con mayor fuerza en el noroeste porque es una de las regiones con mayores costos en estos productos. Así, por ejemplo, en comparación con los precios de los combustibles de Buenos Aires, los valores en Tucumán se encarecen entre un 10% y un 12%.

Las explicaciones a este fenómeno no abundan y ante esto Daniel Gargiulo, presidente de Cámara de Comerciantes de Derivados del Petróleo, Gas y Afines (Capega), explicó que estas situaciones obedecen a los subsidios que se focalizan en el centro del país como parte de “un modelo unitario de país”. Incluso, en el NOA los precios tampoco están unificados y en jurisdicciones como Salta o Jujuy los precios son incluso más elevados que en la provincia.
¿Funcionó Precios Justos?
A finales del año pasado, el Gobierno nacional estableció un tope en el aumento de los precios de la nafta por un plazo de cuatro meses. De acuerdo a lo dispuesto por la implementación del programa Precios Justos, las autoridades gubernamentales acordaron con las compañías YPF, Panamerican Energy, Raizen y Trafigura subas mensuales del 4%. Esta medida tenía como principal objetivo absorber mínimamente los incrementos en los biocombustibles, como así también los costos logísticos y la variación en el tipo de cambio oficial que afecta el precio de las materias primas que se utilizan para la producción de combustibles.
A pesar de los aumentos, que oscilaron entre un 3% y un 5% en la provincia, los estacioneros reclaman que los valores de los combustibles todavía corren por detrás de otras subas como consecuencia del proceso inflacionario afronta la economía local. “Con la implementación de los Precios Justos tuvimos una frecuencia de aumentos mensuales que no habíamos tenido el año pasado, provocando un gran atraso en la actualización de los valores si lo comparamos con otros productos y el precio de la canasta básica”, dijo Gargiulo.

En relación a esto, el referente del sector destacó que en otros rubros económicos se registraron subas superiores al 100%, mientras que los combustibles subieron poco más del 60%. “El paradigma de que el combustibles es generador de precios de inflación quedó descartado porque la inflación estuvo por encima del precio del combustible”, enfatizó.

Reclamo
Como consecuencia de todo este contexto económico, hoy las estaciones de servicio no atraviesan su mejor momento y desde Capega advierten que la gran mayoría de establecimientos de la provincia trabajan por debajo del punto de equilibrio porque los volúmenes de disponibilidad de combustible no son los normales. “Hay ciertos límites sobre la disponibilidad de combustibles y nuestro margen porcentual de utilidad neta disminuyó. Tenemos los mismos márgenes de utilidad bruta pero los costos aumentaron más que los ingresos”, precisó Gargiulo en diálogo con LA GACETA.
Agregó que las cámaras que nuclean a los actores del sector vienen profundizando su reclamo en relación a las asimetrías que complican la labor cotidiana. “Las asimetrías de los combustibles vienen asignados por las petroleras que fijan los precios. Nosotros no alentamos ni pretendemos que suba el combustible pero tampoco queremos que haya retrasos con los valores relativos de otros bienes porque hoy tenemos un desfasaje del 30% entre los aumentos de los combustibles y los pagos que debemos afrontar a raíz de las paritarias”, cuestionó.
Desde el sector expendedor también están pidiendo al gobierno medidas que permitan paliar el déficit que generó la aplicación del programa nacional y ante esto remarcan la necesidad de buscar alternativas para mitigar el impacto que tuvo el tope mensual de aumentos. “La situación podría cambiar descomprimiendo el precio. No se reclama más plata, sino que se reconstituya su lugar en el sector, no se puede vender a un valor congelado cuando todo lo demás sube. A nadie le cierra una ecuación así”, sostuvo Analía Salguero, presidenta de la Cámara de Expendedores de San Juan, en conversación con surtidores.com.
Precios bajos
De acuerdo a datos de la Comisión Latinoamericana de Empresarios de Combustibles (Claec), el precio de los combustibles en Argentina hoy ocupan el quinto puesto en la región de abajo hacia arriba, y si se lo mide al valor del dólar billete, somos el país más barato de toda América después de Venezuela.

Según las estadísticas de globalpetrolprices.com, al 6 de marzo, Uruguay se ubica en el podio, con un valor del litro de nafta de U$S 1,83, mientras que en el último escalón se encuentra Venezuela, con U$S 0,02. Si se toma en cuenta el dólar oficial, que es el que considera esta fuente, la Argentina se ubica en el puesto octavo, con un precio equivalente a U$S 0,79 el litro, seguido de Ecuador, Colombia, Bolivia y Venezuela. Si se tiene en cuenta el tipo de cambio libre ($ 386 por dólar), el país baja tres escalones y se posiciona penúltimo en la fila, con U$S 0,44 el litro de nafta súper, el más barato.

Evolución de precios en Tucumán
Marzo 2022

Súper $ 114, 60

Infinia $ 139, 30

Diesel 500 $ 98,80

Infinia Diesel $ 137,50

Marzo 2023

Súper $ 192.30

Infinia $ 243, 70

Diesel 500 $ 211,40

Infinia Diesel $ 291,70

La Cámara Argentina de Empresas Regionales Elaboradoras de Biocombustible apuntó contra la cartera que dirige Flavia Royon. FUENTE MAS ENERGIA

La Cámara Argentina de Empresas Regionales Elaboradoras de Biocombustible (CEPREB), que abastecen al mercado interno, denunció que las firmas «se encuentran atravesando una crisis que las pone al borde de la parálisis producto del atraso en el precio que fija la Secretaría de Energía», a cargo de Flavia Royón.

A través de un comunicado, CEPREB indicó que la Secretaría de Energía fijó un sendero de precios que estipulaba un aumento del 4% mensual para diciembre, enero, febrero y marzo, mientras que la inflación fue de 4.9% en noviembre, 5.1% en diciembre, 6% en enero, 6,6 en febrero y se espera un número similar para marzo.

Por otro lado, indicaron que el ritmo de devaluación mensual también superó al sendero de precios, siendo del 22% desde noviembre de 2022 y afecta directamente al aceite de soja, que cotiza en dólares y es el principal insumo para la elaboración de biodiesel.

«Ante esto, desde la Cámara de Empresas Pymes Elaboradoras de Biocombustibles solicitamos la urgente publicación del precio para el mes de abril con un aumento que al menos esté en línea con la inflación. Nuestro compromiso es seguir invirtiendo para industrializar la biomasa y generar energía, defender los 2000 puestos de trabajo que generamos de manera directa y los 10 mil de manera indirecta y seguir aportando al desarrollo de las economías regionales; pero para ello necesitamos seguir produciendo», indicó el comunicado.

Referentes de la dirigencia estacionera de las provincias argentinas, coincidieron entre otras cosas, que mientras los precios al surtidor son los más baratos de la región, los gastos de sostenimiento de los negocios, superaron ampliamente los márgenes de rentabilidad por causa de la inflación y las paritarias. FUENTE AGENDA ENERGERGETICA

En ese contexto, el presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio de Santiago del Estero Jorge Saad, advirtió que “mientras la inflación alcanzó casi el 100% anual, los combustibles siguen pisados por acción del Estado y no llegaron a una actualización del 60%”.

Aseveró que “lo mismo sucedió con los acuerdos salariales que sumaron en total un 98%, por lo cual, hay un 40% de déficit que solamente puede ser cubierto con el capital de trabajo del dueño d cada estación de servicio”.

Po su parte, el secretario de CECHA, Pedro Llorvandi agregó que “el desfinanciamiento que está sufriendo el empresario pyme del rubro es aún más dañino a medida que aumenta el volumen de operaciones con tarjetas de crédito ya que, salvo los colegas de YPF que despachan producto consignado, los demás deben comprar al contado cada reposición de combustibles, pero están obligados a esperar 15 días la acreditación de las ventas con dinero plástico”.

Los consultados además explicaron que “en este estado de situación, vemos cada vez más erosionados los márgenes. Porque el resto de los insumos, de los gastos, mantenimiento y todo, corre al índice de inflación”.

LA CRISIS DE LAS ESTACIONES DE SERVICIO DE REFINOR

También dentro de este combo explosivo para un sector que da trabajo a 50 mil familias, surgió hace unos meses, el problema que sufren las operadoras de la marca Refinor, que son más de 60 establecimientos ubicados en las provincias del Norte Argentino.

Al respecto, el portal especializado www.surtidores.com.ar , informó que los estacioneros de la marca, quieren rescindir contrato y pidieron ayuda a la Secretaria de Energía Flavia Royón, a través de una nota, en la cual también solicitan la intervención del Estado para solucionar la crisis de abastecimiento y precios competitivos que atraviesan.

Hay muchas formas de medirlo: según el costo de elaboración, el import parity, el export parity, la inflación, etc. Seguidamente opiniones de “Montamat y Asoc.” y de nuestra redacción. (fuente El estacionero)

El dato se desprende de un informe privado que compara el monto que se paga por los combustibles en las estaciones de servicio locales con el precio medio fuera del país

Tanto la nafta como el gasoil se encuentran “atados” a los aumentos que fueron previamente pactados en el programa “Precios Justos”, de los cuales solo queda uno (3,8% en marzo), al menos hasta que se renueve el convenio.

Disparidades

Según un informe de Montamat & Asociados, consultora que pertenece al exsecretario de Energía de la Nación, Daniel Montamat, mencionado en infobae.com, hay productos que tienen precios completamente desfasados respecto a los valores que se imponen en el resto del mundo.

“El caso más notable es el de la nafta súper, cuyo valor es de $187,5 en el Gran Buenos Aires, promediando los precios en boca de expendio de las banderas que operan en esa región. Según la consultora, el precio “import parity” (IP) o “paridad de importación” de ese mismo producto alcanza los $243. Eso significa que existe una diferencia de $55,5 o una brecha del 22% entre el valor de venta de la nafta súper dentro del país y el precio de referencia internacional. Las diferencias sería algo mayor sin la carga impositiva (24,8%), pero como la presión tributaria es mayor en Argentina, la brecha final disminuye al 22% mencionado”.

Ciertamente la nafta súper (nafta grado 2 su denominación técnica), es la de precios más atrasados; por eso no es de extrañarse que haya sido el producto de mejor desempeño en las ventas. Sin embargo, la comparación con el import parity, quizás no sea la más adecuada, sino más bien el export parity. Tampoco es exacto que los combustibles en nuestro país sean los de mayor componente impositivo; por el contrario, luego de que el tributo dejara de ser un porcentaje con respecto al valor del producto como lo establecía la ley 23.966, pasó a ser un importe fijo en pesos, ajustado trimestralmente según IPC (inflación), con lo que su incidencia sobre el precio de venta disminuyó; y como si esto fuera poco, el congelamiento por sucesivas postergaciones de los ajustes ha reducido mucho más el peso de los impuestos específicos (ICL y IDC) en valores en los surtidores.

Continúa diciendo la consultora que “Los empresarios locales también están en desventaja con la nafta premium, aunque la diferencia es considerablemente menor. De acuerdo al estudio de la consultora, el precio promedio de ese producto en GBA es de $234,47, en tanto que el “import parity” alcanza los $255,97. En ese caso, hay $21,5 de diferencia por litro, que representan una brecha del 8,39%. De todas formas, hay que tener en cuenta que hay muchas estaciones de servicio en Argentina con precios inferiores al promedio. En esos casos, la brecha es mayor. En lo que respecta al gasoil se da una situación similar. La versión “común”, según el estudio, se vende en el Gran Buenos Aires a un precio final por litro de $212,20 promedio, en tanto que el precio “paridad de importación” alcanza los $258. Por lo tanto la brecha alcanza el 17,75% en ese caso ($45,8 de diferencia)”.

Y finaliza diciendo: “La gran excepción es el gasoil premium (grado 3) que se encuentra un 6% más caro en Argentina que en el resto del mundo. De acuerdo a los datos relevados por los economistas, en las bocas de expendio del país ese combustible alcanza un valor medio de $287,33, mientras que el valor de paridad de importación llega a $269,85. De todas formas, se trata del combustible con menor participación en las ventas de las estaciones de servicio a nivel nacional”.

Pero para los estacioneros, lo que realmente cuenta es la relación entre los precios de venta y la inflación, teniendo en cuenta que su rentabilidad bruta está establecida por la diferencia entre sus ingresos (que a margen porcentual constante depende del precio del producto) y sus egresos o costos, que siguen fielmente a la inflación. Así pues, ante una inflación del orden del 100%, el precio de la nafta super (producto de mayor venta en las estaciones de servicio), solo creció un 66%, acumulando así un atraso del 34%. Esta cifra disminuye algo si se toma el promedio ponderado de los precios, pero siempre el atraso es importante.