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(SURTIDORES) – El ritmo vertiginoso de la economía argentina propició un escenario donde las Estaciones de Servicio se encuentran en el epicentro de un cambio significativo en las conductas de los clientes, que impacta en la rentabilidad y en el tipo de combustibles que se despacha.

Impulsados por la recesión económica, los consumidores de combustibles modificaron sus decisiones de compra hacia alternativas que fueron tanto en desmedro del uso de autos particulares, como a la migración hacia productos más económicos.

Esta revolución no solo impacta en el punto de equilibrio financiero del rubro estacionero, sino que también desafía su capacidad de adaptación para sostener clientes y minimizar pérdidas.

Según datos oficiales de la Secretaría de Energía, el volumen de despacho de los productos premium continúa por debajo de lo esperado. Esta tendencia, lejos de ser una mera estadística, profundizó una creciente inquietud entre los expendedores, que se vieron obligados a repensar su estrategia comercial.

Tres factores fundamentales están moldeando el comportamiento de los consumidores al momento de cargar combustible. Según detalló a surtidores.com.ar, el analista de temas energéticos Antonio Rossi, “la nafta se convirtió en un producto de primera necesidad para la población y esta percepción llevó a los consumidores a priorizar precios más accesibles y marcas económicas, al igual que lo hacen en el supermercado con los alimentos y la indumentaria”.

Para el experto, la caída del poder adquisitivo de los trabajadores, los aumentos generalizados de precios y el recorte de gastos familiares han incidido directamente en la disminución del consumo de naftas.

En ese marco de situación, explicó que “muchos optan por reducir el uso del automóvil y recurren al transporte público para ahorrar gastos de movilidad, exacerbando así la tendencia a la baja en la demanda de hidrocarburos”.

Aseveró además que desde la liberación de los precios de los combustibles y los aumentos registrados durante los primeros meses del año, la mayoría de los automovilistas han optado por dejar de cargar naftas premium, volcándose hacia opciones más económicas.

“Este cambio de preferencia, si bien representa un alivio para el bolsillo de los consumidores, supone un duro golpe para las Estaciones de Servicio, cuyos ingresos se ven afectados negativamente”, calculó Rossi.

¿Se justifica pagar más? Por qué es preferible cargar combustibles premium

El especialista recordó que contrariamente a las épocas de regulación de precios donde las naftas más caras se habían convertido en un salvavidas para los operadores, la ecuación fue retrocediendo a medida que continúa cayendo el volumen de ventas.

“La supervivencia en este nuevo escenario dependerá en gran medida de la capacidad del sector para innovar y responder eficazmente a las demandas cambiantes de los usuarios”, sentenció Rossi.